PSICOLOGÍA y VOCACIÓN

EL TEST VOCACIONAL DE LOS FARAONES

LIBRO "FARAÓN"
Página de comentarios de Lectores, imágenes en color y ampliación temática del Libro "Faraón"

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PSICOLOGÍA DEL ANTIGUO EGIPTO

FARAÓN
Piramicasa Gabriel Silva
ISBN 978 1 291 7152 5
www.lulu.com/spotlight/piramicasa

(Sólo en impreso, no se distribuye en formato digital)


La novela-documento más apasionante y clarificadora sobre los Faraones y el Antiguo Egipto.

536 páginas

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Una de las partes más importantes de la psicología, es lo que atañe a la VOCACIÓN, para los que aún no saben qué harán con su vida, o cómo corregir la que llevan... Este fragmento les será extremadamente útil. (Y de paso conocer sobre la otros conceptos del Antiguo Egipto)

Fragmento del Capítulo XXIV - La Vocación de Nuptahek
(del Libro FARAÓN)

-¿Ya cocináis con sólo ocho años? -preguntó el Faraón.
-Sí, mi madre me enseña, pero a veces le termino enseñando yo. Aunque me gusta, creo que no voy a ser cocinera, porque hay muchas y muy buenas…
-Pero no deberíais pensar en hacer o no una cosa porque haya otras personas haciendo lo mismo. Lo importante es que os guste con pasión y alegría aquello a lo que vayáis a dedicaros. De todos modos, Septenheka, a vuestra edad es poco común que los niños estén preocupados por su vocación. Tenéis muchos años por delante para averiguar qué debéis hacer en la vida o elegir….
-Eso mismo me dicen mis padres, Faraón, -dijo la niña con cierto tono de decepción- pero quería que alguien con mucha sabiduría me dijera algo diferente… ¡No puedo esperar tanto!... Necesito saberlo, es importante...
-Así son los conflictos vocacionales y los conflictos existenciales, pero en realidad uno siempre les da más fuerza emocional que la adecuada. Sí que es importantísimo resolverlos, pero no con emocionalidad, sino con Inteligencia. Es cuestión de método y disciplina. Hay una técnica que siempre ha resultado, casi desde que se creó Ankh em-Ptah. Si tenéis un poco de constancia, en poco tiempo vais a conseguir saber con claridad cuál es vuestra vocación.
-¡Estoy ansiosa, Faraón! Mi madre y mi padre siempre dicen que son felices por el Amor, la Inteligencia y la Voluntad en equilibrio, pero que la felicidad completa sólo la tienen porque trabajan en lo que les gusta. Y eso parece que es lo importante…
-Cierto que en gran medida lo es, pero hay muchas cosas también importantes y si se hacen bien, finalmente se trabajará en lo que a uno más le guste y eso le dará toda clase de satisfacciones.
-¿Es cierto que en otros países la gente tiene que trabajar en lo que no les gusta?
-Lamentablemente, es así en muchos países, donde los esclavistas someten a las personas, en vez de instruirles y gobernarles con Amor y Sabiduría… Pero volvamos a vuestra búsqueda vocacional, ¿Estáis preparada?
-¡Sí, con todas las ganas de saber qué quiero hacer el resto de mi vida…!
-Bien, entonces vais a relajaros, a tomaros la vida "deportivamente", como ese juego de los aros que jugabais recién, donde acertar a los palos es importante, pero si no se logra, se intenta de nuevo y asunto solucionado. Si no acertáis con vuestra vocación, probáis con otras cosas… Aunque como sois muy pequeña, no será fácil… O quizá sí, no lo sé, pero os voy a explicar lo que se hace en las escuelas con los jóvenes cuando a los quince años aún no saben qué camino tomar.
-¡A los quince años…! No puedo esperar tanto, Faraón. Siete años más es mucho tiempo… ¿Verdad?
-En la juventud los años parecen pasar lentamente, pero luego el tiempo de vida que nos queda parece muy corto y pasan los años rápidamente. No obstante, vais a aprovechar vuestra juventud, para encontrar el camino correcto sin agobios. Es tan importante encontrar la vocación que si se la busca sin inteligencia se termina en una confusión y haciendo cualquier cosa, entonces hay que cambiar. Eso ha ocurrido alguna vez en Ankh em-Ptah a algunas personas, cuando fue ocupada hace cuatro mil años por los supervivientes del gran Diluvio, pero en poco tiempo eso se arregló, al comprender los primeros Faraones que no era posible que un pueblo fuese feliz si no ocupa cada uno el lugar exacto que debe ocupar por su naturaleza. Vos vais a comenzar desde hoy, a descubrir esa naturaleza que hay en vuestro interior… Espero que no os parezca mucho tiempo ocupar treinta días para definir con cuidado el resto de vuestra vida…
-¡Treinta días!... Y yo que sólo deseaba un consejo. Pero si Vos lo decís, seguro que debe ser así.
-Y es así. Durante los ratos del día en que os sintáis más despejada y lúcida, comenzad a escribir diariamente diez actividades humanas, es decir diez trabajos u ocupaciones. No importa que os gusten o no, desde barrendera o pescadora hasta Faraona, pasando por todas las artes y los oficios que podáis imaginar. Recordad que ningún trabajo es malo o bueno, ni más o menos digno, ni más ni menos importante que cualquier otro, siempre que os guste hacerlo y sea bueno para los demás. Además, la vocación verdadera nos hace ser los mejores en nuestro trabajo, cualquiera que sea. Eso es lo importante.
-Ahora mismo no se me ocurren más que tres o cuatro… Soldado, sacerdotisa, cocinera como mi madre, jardinera como mi padre… ¡Faraona!... Como Vos. ¡Qué tontería! ¿No?
-¿Os parece una tontería?
-¡Claro, Faraón!, Vos habéis cumplido doscientos seis años y yo sólo tengo ocho… ¿A qué edad os nombraron Faraón? ¡Esperad, no me respondáis! Eso no es lo importante… Lo importante es saber s una mujer puede llegar a ser Faraona… Y qué hay que hacer para llegar a serlo.
-¡Bien dicho, Septenheka! Pues claro que una mujer puede ocupar el puesto de Faraona, aunque hubo más varones que mujeres en nuestra historia, y en cuanto a qué hay que hacer, no os preocupéis de eso ahora, porque nadie llega a Faraón sin haber hecho de todo y Además, casi todo muy bien hecho. Vamos con el ejercicio. ¿Queréis empezarlo conmigo aquí mismo?
-¡Sí, decidme qué debo hacer!
-Corred hasta vuestra escuela y traed diez hojas de papiro nuevas, tinta y pluma.
La niña salió disparada con ese entusiasmo y alegría infantil potente y trascendente, que no se olvida aunque pasen siglos, para regresar rato después junto a Isman, que veía en el campo etérico de la pequeña la fuerza y luminosidad que tienen aquellos niños que nacen dispuestos a cambiar el mundo si es necesario. Muchas veces, por no decir siempre, había visto lo mismo en los niños de su pueblo amado, pero no todos traen una misión tan dura como es la de servir en lo más alto de las responsabilidades.
-Muy bien, -decía Isman tomando las hojas y la pluma- vamos a hacer una lista ocupando una profesión por cada página, para poner diversas observaciones, sensaciones e imaginaros que la estáis realizando, sin importar que os guste o no, durante más o menos, unos diez têmposos. Es a modo de "borrador mental", así que no vais a generar ningún mentalismo, sino una prueba mental para luego descartar o calificar. Y vais anotando como os lo escribo aquí en la primera hoja: Las sensaciones olfativas, táctiles, visuales, emocionales y todo lo que sintáis. Aquí abajo, casi al final, una calificación personal de capacidad, del uno al diez sobre cuán bien la podéis realizar en la práctica. Y abajo del todo, una calificación personal del placer, de cuánto os ha gustado imaginar eso, también del uno al diez.
-¿Y eso hay que hacerlo durante treinta días?
-Así es pequeña, y al cabo de sólo diez días vais a tener cien profesiones u ocupaciones analizadas de esta manera. Es posible que encontréis alguna que os deslumbre rápidamente. Puede que sea o no vuestra vocación verdadera y puede que os deis cuenta que podéis hacer más cosas que las que ahora imagináis. Algunas vocaciones requieren el saber hacer muchas cosas que parecen propias de otros oficios… Pero es importante que las repaséis pocas y no os quedéis en el ejercicio, con aquellas que os deslumbren…
- ¿Y cómo voy a saber cuántas profesiones hay, Faraón? Apenas si conozco las de los talleres de Karnak, de algunos campos de cultivos y las de los puertos…
-Pero es importante continuar con todas las posibles, por lo que tendréis que pedirle a vuestro padre que os lleve a recorrer otras ciudades. Decidle que me vea esta noche después de la reunión del Concejo y le daré las indicaciones pertinentes para que viajéis con él y con vuestra madre por unos cuántos días.
-¡Me voy de viaje!... ¿Y no importa que aún no estén mis padres en época de sus vacaciones?
- Así es. Os doy mi promesa de Faraón, de que vais a viajar con ellos lo necesario para descubrir vuestra vocación. Mientras más profesiones podáis conocer e imaginar, aunque demoréis más de los treinta días que os he dicho, más seguridad iréis teniendo de lo que os gusta. Al cabo de los treinta días tendréis trescientas profesiones u ocupaciones analizadas y seguramente vais a tener que comenzar en ese momento a descartar las que no pasan de “cinco” en vuestra calificación de capacidad y al menos “ocho” en la calificación de placer. Si ninguna ha alcanzado esas calificaciones, vais a tener que continuar. Si muchas han alcanzado eso, tendréis que hacer la selección y repetir con ellas la práctica de imaginar que la realizáis.
-Y yo que creía que valía con un consejo vuestro…
-Y os vale mi consejo, pero ni siquiera un Faraón puede definir la vocación de una persona. Sólo sabe uno mismo, en su interior, qué es lo que debe hacer en la vida, pero no suele ser fácil descubrirlo. Cuando hayáis encontrado una o dos que os tienen casi convencida, es conveniente que paséis a realizarlas de verdad, trabajando unos días para aprender más. Por ejemplo: Supongamos que encontráis que la jardinería es lo vuestro… (es sólo una suposición), pues vais con vuestro padre y trabajáis con él aprendiendo todo lo posible.
-Eso ya lo he hecho, Faraón. Mi padre dice que tengo buena mano para las plantas, pero soy muy pequeña para algunos trabajos del jardín. ¡Me gusta mucho, incluso más que cocinar…! Cuando sea
mayor podré hacer más cosas en la jardinería… Me he dado cuenta que esa puede ser una vocación mía…
-Puede que os hayáis "dado cuenta" que es una vocación, pero algo en vuestro interior os dirá que no es así si no estáis dispuesta a trabajar de jardinera toda la vida…
-¿Toda la vida?... Hummm, No, toda la vida no.
-Pues entonces, podéis seguir trabajando y aprendiendo a cultivar plantas y hacer jardines porque será un “talento”, pero no será la “vocación”. Es bueno ponerse a trabajar en vuestros talentos, pero seguid buscando vuestra verdadera vocación. El trabajar con un talento facilita el hallazgo de la vocación verdadera. Cuando se encuentra la vocación, no vais a querer dedicaros a otra cosa en toda vuestra vida y os tienen que parar para que dejéis de trabajar, porque el "trabajo" es una diversión, una pasión, un placer. Si no se trabaja en lo que es de la vocación, más se parecería a un castigo…
-Aún falta mucho para ponerse el sol, Faraón, así que como he entendido muy bien lo que me habéis aconsejado y lo haré al pie de la letra, ahora os haré unas preguntas… ¿Podré ser Feliz de verdad si encuentro mi vocación?
-Vuestros padres os han educado muy bien y seguro que también vuestros maestros. Os han dicho que la felicidad no está completa si no se trabaja con vocación. ¿Haríais cualquier cosa por ser feliz?
-¡Cualquier cosa no, Faraón!
-Pero a todo el mundo le gusta ser feliz…
-Sí, pero yo sólo haría lo que tenga que hacer para que los demás sean felices… Y claro, si hago lo que me hace feliz, haré feliz a los demás y si hago felices a los demás yo también seré feliz… ¿No es así?
-Sí, pequeña. Es así. -decía Isman acariciando la rubia cabecita de la niña- Sólo podréis ser feliz cumpliendo con vuestro destino. Por eso os digo que tenéis derecho a ser feliz, pero en cierta forma, también la obligación ética. Quien no es Feliz, no puede dar Luz al Mundo. Mirad a vuestro padre cuando trabaja con las plantas… ¿Cómo lo veis?
-Feliz, Faraón. Aquí casi todo el mundo es tan feliz que si miro con toda la vista me quedo sin ver, porque es como mirar al sol.
-¿Con toda la vista?
-Claro, como hacéis Vos, algunas veces. Os he visto cómo lo hacéis en dos reuniones del Concejo… ¿No os molesta que os haya espiado un poquito, verdad?
-¿Y por qué me espiabais? -dijo Isman sonriendo y sorprendido.
-Porque desde el primer día de escuela, tuve la sensación de que debía aprender mucho sobre Vos, más que de mis padres y mis maestros. Akhmadi y Ankhana son maravillosos padrinos y maestros, me enseñan muchas cosas, igual que mis padres, pero Vos… enseñáis a todo el mundo con vuestras acciones. ¿Os he molestado, Faraón?
-No, querida de mi Alma. -decía Isman intentando inútilmente contener las lágrimas- No es molestia alguna, me habéis hecho emocionar. Pero no lo digáis a nadie, os lo ruego. Ni siquiera a vuestros padres. O se pensarán que soy un viejo llorón.
-Sé guardar un secreto, si me lo pedís. Y perdonad, Faraón. No he querido haceros llorar… No entiendo…
-No importa, pequeña. Sólo me habéis hecho un poco más feliz, si acaso es posible eso. Por eso lloro. Estoy seguro que vais a encontrar vuestra vocación y vais a ser muy feliz a lo largo de toda la vida. Ahora os dejo con vuestras hojas de papiro y vuestra primera misión práctica encargada por el Faraón…
-Me habíais dicho que hasta que se ponga el sol…
-¡Cierto!... El hombre es dueño de su silencio y esclavo de su palabra. -dijo Isman en tono de resignación mezclado con la risa- Podéis continuar con vuestras preguntas.
-Hummm… No, Faraón… Me iba a inventar alguna pregunta, pero no está bien mentir. Sólo quería estar un rato más con Vos.
-Pues no hace falta pretextos, Septenheka. Mientras vais a vuestra casa a decir a vuestro padre que se reúna conmigo luego de la reunión del Concejo, me voy a asear un poco y Vos haréis lo mismo. Iréis a la reunión como invitada especial. ¿Os parece bien?
-¡Más que bien, Faraón!
La niña besó las manos de Isman y salió corriendo, dando saltos de alegría… Puedes conseguirlo en este enlace.

 

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